No me puedo levantar!

¿Quién pospuso su alarma hoy en la mañana? Una oda dedicada a los que tienen dificultades para levantarse y un par de consejos para dejar de sufrir.

¿Cómo empezaste hoy el día? No en el trabajo, sino literal. ¿Sonó el despertador y lo pospusiste 5 minutos? ¿Tu cabeza inventó argumentos absurdos para no levantarte? ¿Pasaste 15 minutos a medio dormir creyendo que ganaste ese tiempo para tu descanso? ¿O preparaste la noche anterior alguna trampa para obligarte a salir de la cama?

Es como si estuviera en el ADN, hay personas a las que les cuesta más despertar. No necesariamente porque se acostaron más tarde, sino porque dormir es algo demasiado agradable. Sobretodo en estos fríos días de invierno cuando las frazadas se transforman en una tibia camisa de fuerza.

Como ves, no estás solo. Es algo bastante común e incluso hay páginas web completas dedicadas al tema.

Recordemos algunas de esas tantas técnicas matutinas: dificultades, pensamientos, intentos fallidos. Pero para no quedarnos con la sensación de un "cierto, pero inútil", les prometemos un par de consejos para comenzar el día de manera más fácil.

El odioso sonido de la alarma

¿Crees que poner una de tus canciones favoritas para que suene toda las mañanas y te despierte mejorará las cosas? ¡Detente ahí! Sólo se convertirá en una de las canciones más aborrecidas de tu lista, porque estará asociada al trauma de la levantada. Adiós Rollings, adiós Jamiroquai, adiós "Delfín hasta el fin" (cada uno tiene sus gustos)... si quieres seguir disfrutándolos, limítalos a los buenos momentos.

Para todos aquellos que intenten suavizar el trauma haciéndolo "natural" poniendo el sonido del kikiri-kiii de un gallo o el trinar de un pajarito: no te sentirás en el campo. Probablemente esos sonidos terminenincorporándose a tu sueño y no te despierten.

Al parecer, lo mejor es atenerse al tradicional sonido de alarma.

El inconveniente es que cuando lo escuches en un espacio público, o cuando suene en la oficina o en una junta con amigos en tu recordatorio, te trasladará inevitablemente al momento terrorífico de la despertada.

¿Pensando o soñando?

La cabeza piensa muy diferente cuando estamos semi-dormidos. Pasan varias cosas. Hay veces que no quieres dejar de soñar porque está entretenido o quieres saber el desenlace de la historia.

Otras veces decides que ya es hora, te duchas y te vistes para salir, sólo para darte cuenta de pronto que han pasado 20 minutos y tú sigues pegado a la almohada.

¿Qué hay de las planificaciones ficticias? "Si duermo 15 minutos más y me ducho en 3, alcanzo a tomar desayuno en 5 y salgo en...". Claramente en ese momento del día no se está en un sano juicio y esos cálculos sin sentido sólo concluyen en que luego debamos planificar una excusa para haber llegado media hora tarde.

Me despierto, luego me despierto, luego me despierto...

Posponer la alarma: qué función tan virtuosa y viciosa a la vez.

5 minutos más, otros cinco, cinco más, los últimos. Y cada intervalo acompañado de un agitado sueño en que el próximo y definitivo ring de la alarma cuelga como una espada de Damocles sobre nuestro subconsciente.

Hasta tal punto ha llegado la costumbre, que uno termina poniendo la hora de la alarma calculando de antemano que la va a posponer. Y como sabe que lo sabe, va adelantando esa hora cada vez más, para tener más oportunidades de posponerla. Finalmente, la medicina es peor que la enfermedad: no sólo te sigue costando levantarte, sino que además duermes menos por poner la alarma más temprano, por tener ese "tiempo extra" de descanso.

Extreme-waking: Cuando recurres a la artillería pesada

¿Recuerdas alguna mala técnica que hayas intentado usar? Personalmente nunca me ha servido la de poner la alarma lejos y tener que levantarme para apagarla. Porque simplemente termino levantándome semi-molesta para apagarla y luego me vuelvo a acostar.

La otra técnica común en mi rutina la llamo "las 3 alarmas", horarios distintos con intervalos moderados, ojalá con sonidos diferentes... quizás eso me logra despertar a fin de cuentas, pero una sinfonía de alarmas no es la mejor forma de empezar el día.

Soluciones alcanzables:

Pero no todo es tan terrible, en realidad levantarse puede no ser tan malo si somos estratégicos. Es normal que muchas veces queramos seguir durmiendo, pero una vez hecho el esfuerzo es impresionante como se puede aprovechar la mañana y la lucidez con la que se trabaja. ¿Cómo hacer más agradable o efectivo nuestro despertar matutino? Aquí un par de ideas concretas.

1. Ahora o nunca: Ya sabemos que el posponer es un engaño. Por eso, si pones el despertador a la hora justa y prudente para levantarse, tu cabeza se mentalizará que tiene una única opción. Vida o muerte. Hay que arriesgarse y así no habrá espacio para cálculos de tiempo ni postergaciones de alarmas. Tu subconciente debe SABER que sólo tienes una oportunidad. Eso, además, te permitirá poner la alarma más tarde y tener un sueño de calidad más prolongado.

2. Sin meditaciones: Apenas suene la alarma, prende la luz y levántate. No le des ningún permiso a tu cabeza para que se permita unos 5 minutos más. No la dejes "razonar". Debe ser un reflejo. La molestia y cansancio de levantarse va a durar literalmente lo que demoras en caminar hacia la ducha. Vale la pena.

3. No trasnochar: Al final lo más importante acostarse a una hora prudente.

Si no duermes lo suficiente, no hay nada que te ayude a levantarte de forma más fácil.

Asumámoslo, el cuerpo necesita ciertas horas mínimas de descanso. Así que basta ya de quedarse pegado revisando Facebook, viendo series o jugando Candy Crush hasta la madrugada. Hay que ir ajustando los horarios de acostada a los ciclos de sueño, para que la alarma no te pille en la fase profunda de sueño. Y si tienes problemas de insomnio, Luz Edwards hizo una columna excelente al respecto.

¿Qué te pasa a ti cuando te tienes que levantar? ¿Qué técnica exitosa recomiendas?

Fuente: El Definido (www.eldefinido.cl)